lunes, 17 de junio de 2019

La lluvia

Lo malo de la química es que cuesta desprenderse. A veces el destiempo nos desarma el rompecabezas. A veces nuestros mambos presionan, se interponen entre nuestros cuerpos sudados sin que nos demos cuenta, sin previo aviso. A veces sos río y a veces sos lluvia. Marcado tu camino por el viento y la marea siempre. Y cuando sos lluvia y me empapas de vos, llega esa caricia en medio del calor sofocante que suscita la vida.
Pero no termina ahí.
Por un momento pensé en decir que es adictivo, pero lo adictivo suele ser destructivo y vos no haces más que inspirar.
También cuando sos lluvia, como la lluvia, sos casi una prueba de fe. Gozas de una inquietante impredictibilidad. Y aunque siempre andes fluyendo por algún recoveco de mi cerebro, justo cuando llueve es cuando más te pienso.
La magia no existe hasta que aparecés. Y yo acá, otra vez contemplando la lluvia.

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