viernes, 15 de febrero de 2019

De todo y de nada.
Hostil. Encarnado y vil. Harto del mundo. Mi mundo.
La gente? Qué es eso?

Me gusta mirar al gusano moverse cuando la manzana está podrida, y atiendo a las circunstancias de la manera más cínica.
Pero

Por qué yo?
Por qué así?

La gente pasa entera frente a mis ojos. Las dispongo, las desarmo, limpio algunas partes polvorosas y vuelvo a armarlas. Y aún así no estoy satisfecho.
Cierto es que me robo algunas partes, porque yo también estoy incompleto; y el amor, el odio, la poesía, se trata de eso; de robar. Y el que le roba a un ladrón... Pero no, Yo no dejo que me roben.

Que soy terco?
Para nada!

Prefiero regalarme. Y así, al regalarme, me quedo sin las partes que había robado y volvemos al estadío del equilibrio dinámico, sí, y volvemos ése cero hiperactivo, y volvemos a las andadas.
Tal vez las preguntas estén mal planteadas, y en realidad se trate más de un "cómo yo", "para qué yo". Tal vez no me importa, en definitiva, la completitud. Es un juego. Siempre lo supe. Es como el gusano que tanto me gusta mirar. Se va apoderando de la manzana. Hectáreas y hectáreas de alimento infinito, de goce, que poco a poco van desapareciendo. Así me dejo desaparecer, pero me gusta. Y mientras me evisceran, me grito a mí mismo:

-Ja! la ironía de todo cínico.




11/05/15

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