viernes, 15 de febrero de 2019

No es amargo, pero tampoco dulce. No es seco, pero tampoco empalagoso. No es tiempo, pero tampoco espacio.
Es el sueño que me imagino que soñás, mientras dormís. Tan onírico y tan cierto en algún punto... Tal vez en aquel punto donde tus suspiros nutren mis sinapsis, donde el oxígeno se mezcla y la droga es más fuerte
y se liberan miles de mensajes que convergen en un único punto;
en un éxtasis convulso.
¿Qué tiene tu sangre?
Dejémosla observar
Dejémosla salir
hasta que deje de hervir
hasta que acabe de sanar,
y en el vórtice, en el vacío, crear una singularidad.




21/04/14

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