viernes, 15 de febrero de 2019

Suelo caminar sobre ramas endebles sin cuerda que me aten, pero con un enorme resorte debajo. No lo veo como indicativo de cobardía. Por el contrario, siento que puedo canalizar mis riesgos hacía emociones más productivas. Tampoco es que lleve el resorte a todos lados, o que siempre camine sobre ramas. Hay cables de alta tensión y vagones de tren también, y éstos me parecen mucho más merecedores de mi cordura que una simple vejación del tiempo que regalo. Y "tiempo" debería pensarlo entre comillas, pero es que cómo puedo reinterpretar algo que ni siquiera sabemos cómo funciona? A lo que voy, es que para algunas cosas siempre es mejor estar preparado. Como la ausencia de humedad en la cama, en una noche de tormenta.

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